28-F

Día de Andalucía y Día Mundial de las Enfermedades Raras. Mundial, nada de provincianismos, localismos y nacionalismos. Mundial porque las enfermedades raras afectan a todo el mundo. A mí sin ir más lejos. Desde hace unos cuarenta años, aproximadamente, padezco una extraña enfermedad, rarísima, que consiste en sentirse bien de salud pero tener la certeza de que en realidad estoy pochísimo, condenado a extinguirme de repente o tras largo padecer. Conforme pasa el tiempo se acrecientan los síntomas de esta dolama, y no hay médico que le ponga remedio.

Pero dejemos estos asuntos de salud, tan delicados, y vamos a lo que interesa: el 28-F. Pues, como saben, este día de Andalucía tiene una significación especial, ya que el próximo mes se celebrarán elecciones autonómicas. Y el caso es que, por ejemplo, me tomo la temperatura, en el sobaco: 36’4ºC. Normal, dentro de lo que cabe. Pues nada, me siento como arder por dentro. ¿Eso es raro o no es raro? El médico no me hace ni caso y mi prójima menos todavía. Dicen que soy un hipocondríaco (el médico), y un neurótico (ella). Y un incomprendido (eso lo digo yo).

Aunque seis millones cuatrocientos mil andaluces están citados con las urnas el 25 de marzo, lo cierto es que treinta mil leoneses sufren algún tipo de enfermedad rara, setenta mil asturianos y ciento cuarenta mil isleños de la parte de Canarias (se ve que la insularidad añade factor negativo a este problema). En las anteriores cifras un servidor no cuenta, no estoy en el censo porque aún no me han catalogado como enfermo raro, sólo como neurótico hipocondríaco (el médico y mi futura viuda). En el censo de Andalucía sí figuro, de modo que he solicitado el voto por correo; el 25 de marzo no estaré en la amada patria sino bastante lejos, a Dios gracias. Vivo, espero. Con mi enfermedad a cuestas, sabiéndome desahuciado y en vías de perecer, pero vivo de momento. Gane quien gane esas elecciones, no creo que mi salud mejore. Ni la de nadie. Para qué vamos a engañarnos... es tontería.

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