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Excusas para no follar con una gorda

El pasado viernes 13 (de abril, de 2012, seamos precisos en la data), durante todo el día fue Trending Topic (más buscado) en Twitter, la graciosa ocurrencia: #ExcusasparaNoFollarConUnaGorda. Algunas respuestas eran de lo más ingenioso: “No te encuentro el coño entre tantos michelines”; “Me siento atraído pero sólo por tu campo gravitacional, so cerda”. Y cosas así.
Estos pequeños fenómenos de la cotidianeidad virtual confirman plenamente, una vez más, dos certidumbres instaladas en mi santiscario desde hace mucho:

-Cualquier imbécil que pague una tarifa plana (si se la pagan sus padres mejor), compra el derecho y en consecuencia se siente legitimado para publicar lo que quiera, dar opiniones que nadie le ha pedido y que nadie necesita, escribir mugrientas majaderías con todas las faltas ortográficas que le sugiera su ignorancia ... y puede obtener considerable éxito de audiencia.

-Se deduce de lo anterior: un porcentaje muy elevado de los usuarios de Internet son estúpidos; gente aburrida y de gustos groseros que encuentra placer en el anonimato y la crueldad propia de los tontos, como el goce pueril, tan miserable, de reírse del aspecto físico de los demás. (Otra imbecilidad que añadir a las fechorías de esa legión de mentecatos que se conectan a la red, pues están como para hablar del vecino: la mayoría son feos [y feas] de pecado; no hay más que visitar los perfiles de las redes sociales y las espantosas fotografías que abundan por allí, para comprobarlo).

Conclusión: mis niveles de misantropía, el pasado viernes 13 (de abril, de 2012), ascendieron hasta lo sublime. Es triste reconocerlo, pero la gente, en general, no me cae bien. Es alentador saberlo: yo tampoco caigo bien a casi nadie. A la recíproca estamos, y resulta delicioso el convencimiento de que ellos, los idiotas, están en una orilla y yo en otra. Lo malo es que cualquier cretino con tarifa plana puede remar hacia donde quiera y molestar donde le apetezca. No cabe el consuelo de Bukowski: “No odio a las personas, pero me encuentro mejor y más seguro si están lejos de mí”. Por desgracia, para librarse de ellos en Internet no es suficiente con mandarlos a tomar por donde no les da el sol. Maldición.

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