Ir al contenido principal

O florido pénsil

Hace unos días encontré en el centro cívico de Arteixo un ejemplar de Paraíso, revista de actualidad cultural editada por la Xunta de Galicia. El número corresponde a marzo de 2012. La portada y el reportaje principal de interior están dedicados al estreno en lengua gallega de la adaptación teatral de El florido pensil, obra que todos conocemos igual que a su autor (y a quien no sepa quién es Andrés, ni merece la pena explicárselo ni tampoco enterarle de lo que se pierde).

Han pasado dieciséis años y El florido pensil continua siendo libro de referencia en librerías, estrenándose en los escenarios y marcando el "tono máximo" del género inaugurado por Andrés Sopeña, el cual versaba más o menos sobre la educación durante los años del franquismo. La cantidad de opúsculos, ensayos en tono humorístico, reediciones de libros de texto de la época, rancios manuales de urbanismo y otras joyas bibliográficas de aquellos tiempos fue inmensa. De lo que fue moda ha quedado justamente y solamente la obra inaugural, que es sustancia. Y esa virtud de permanencia tiene una sola explicación: talento.

El ingenio y el sentido de la oportunidad dan para dos o tres semanas en la lista de "más vendidos". El talento es otra cosa. Como diría don Ricardo Gullón: "No es que dure mucho, es que nunca se extingue".

Entradas populares de este blog

La hora de Bizancio

Capítulo primero del ensayo Ciberadaptados, de Antonio Manilla, publicado por la editorial La Huerta Grande (2016).





La hora de Bizancio



Tengo para mí que la deseuropeización de Europa la comenzamos nosotros mismos, los europeos, mucho antes de la creación de la Comunidad Económica. Hablar de la caída en desuso de los valores que nos construyeron, probablemente sería atinado si es que creemos que las civilizaciones se erigen alrededor de un ideario. Yo pienso que los valores vienen siempre después de algún otro impulso, como justificación o así, al menos hasta la creación de las filosofías idealistas, que, además de invertir el curso habitual del río de la vida, me parecen por lo general un exceso de optimismo o fe en lo teórico que casi nada más han producido dictaduras y sistemas inhumanos. El motor constructor de Europa, como ocurre con las parejas, pienso que fueron dos: un ansia insaciable de conquista y un anhelo no menor de definirse a través de la diferencia.

En el mundo globaliza…

Una hamburguesa en un McDonald's

A las pocas semanas de conocerla, paseábamos por no recuerdo que ciudad. Se fijó en un McDonald's que brillaba nocturno y pomposo, con sus luces redichas de cafetería americana para niños felices; y como una niña feliz, y hambrienta, me dijo: "¡Qué suerte... Vamos a comer una hamburguesa!"

Diez personalidades tóxicas en Facebook (y cómo librarse de ellas)

Facebook no es un manicomio autogestionado como twitter, pero en materia de gente perturbada, asfixiante, obsesiva y dañina presenta una variedad más que notable. Y una abundancia preocupante. Los usuarios de esa red social tenemos la ventaja de compartir nuestros contenidos con gente que, más o menos, es amiga; es decir: podemos controlar quién ve nuestras publicaciones y a quiénes vemos. Sin embargo, ¿quién no se ha topado, con demasiada frecuencia, con "muros" y biografías atiborradas de sandeces, impertinencias, majaderías, insultos y toda la basura que una mente desocupada y confusa puede generar en una mañana o una tarde de posteos?