Ir al contenido principal

El electricista calistillo

El electricista que birló el Códice Calixtino de la catedral de Santiago guardaba en el garaje de su casa, además de dos o tres libros más, un millón doscientos mil euros. El dato da que pensar. Tengo y he tenido a lo largo de mi vida miles de libros (no un único libro, ni varios libros); pero nunca he tenido y por el camino que llevo nunca tendré un millón doscientos mil euros.

Paradoja secular: la gente "de un sólo libro", suele acumular bastante más dinero y bienes terrenales que la gente de muchos libros. El que no se baja de la Biblia, el Corán, Mein Kampf o El Manifiesto Comunista, por lo general tiene bastante tiempo para dedicarlo a actividades lucrativas y juntar fortuna. El equivocado soy yo, desde luego. Debería haber seguido la tradición familiar y dedicarme a un oficio de luces en vez de volcar mi vida en este negocio de escribir y leer libros. Qué error.

Me lo decía mi abuelo y me lo decía mi padre: "No te fíes de la gente de un solo libro... Prefiere a los de muchos libros". ¿Estarían también equivocados? La incertidumbre me arrebata porque mi abuelo, el padre de mi padre, quien recomendaba recelar de la gente de un solo libro, era electricista. Un hombre extraño, sin duda: en su vida ganó un millón doscientos mil euros ni vio en junto un millón doscientas mil pesetas.

Perro mundo.

Entradas populares de este blog

La hora de Bizancio

Capítulo primero del ensayo Ciberadaptados, de Antonio Manilla, publicado por la editorial La Huerta Grande (2016).





La hora de Bizancio



Tengo para mí que la deseuropeización de Europa la comenzamos nosotros mismos, los europeos, mucho antes de la creación de la Comunidad Económica. Hablar de la caída en desuso de los valores que nos construyeron, probablemente sería atinado si es que creemos que las civilizaciones se erigen alrededor de un ideario. Yo pienso que los valores vienen siempre después de algún otro impulso, como justificación o así, al menos hasta la creación de las filosofías idealistas, que, además de invertir el curso habitual del río de la vida, me parecen por lo general un exceso de optimismo o fe en lo teórico que casi nada más han producido dictaduras y sistemas inhumanos. El motor constructor de Europa, como ocurre con las parejas, pienso que fueron dos: un ansia insaciable de conquista y un anhelo no menor de definirse a través de la diferencia.

En el mundo globaliza…

Una hamburguesa en un McDonald's

A las pocas semanas de conocerla, paseábamos por no recuerdo que ciudad. Se fijó en un McDonald's que brillaba nocturno y pomposo, con sus luces redichas de cafetería americana para niños felices; y como una niña feliz, y hambrienta, me dijo: "¡Qué suerte... Vamos a comer una hamburguesa!"

Diez personalidades tóxicas en Facebook (y cómo librarse de ellas)

Facebook no es un manicomio autogestionado como twitter, pero en materia de gente perturbada, asfixiante, obsesiva y dañina presenta una variedad más que notable. Y una abundancia preocupante. Los usuarios de esa red social tenemos la ventaja de compartir nuestros contenidos con gente que, más o menos, es amiga; es decir: podemos controlar quién ve nuestras publicaciones y a quiénes vemos. Sin embargo, ¿quién no se ha topado, con demasiada frecuencia, con "muros" y biografías atiborradas de sandeces, impertinencias, majaderías, insultos y toda la basura que una mente desocupada y confusa puede generar en una mañana o una tarde de posteos?