Ir al contenido principal

Revolución: día y hora, por favor


Muchos de mis amigos en las redes sociales se han apuntado a la revolución por Internet, lo que me parece una actitud loable, muy coherente con la situación de injusticia y atropello que casi todos sufrimos y que unos definen como crisis económica y otros, más llanamente, como expolio de los más necesitados por parte del sistema financiero y una orgía de despilfarro organizada, administrada y disfrutada por la clase política más chusma de occidente; la cual, por desgracia, resulta ser la nuestra.

Que ya digo que me parece muy bien. Adherirse a la revolución social por tarifa plana es mejor que no hacer nada en absoluto, y además dice mucho a favor de los principios y sentimientos democráticos, humanitarios y solidarios de todos esos amigos a los que hago referencia. Aunque eso sí, un ruego muy encarecido tengo que hacerles: se coordinen y se pongan de acuerdo en dos cosas importantes, a saber...

-Quién es el sujeto revolucionario (clase social, colectivo o alianza estratégica) que convoca la gran y definitiva movilización. Abstenerse individualidades, la fase de mesianismo y culto a la personalidad ya la tengo superada.

-Cuándo empiezan las maniobras de verdad.

No es broma, lo juro por la salud de Fidel Castro. Tengo un lío importante en la cabeza sobre estos dos asuntos porque cada día recibo, literalmente, cientos de convocatorias, a  cuál más urgente, importante, decisiva... Y los voluntariosos promotores son tantos y tan dispares como disperso está el asunto. Desde el colectivo anti-taurino de Toledo a los parados de un pueblo de Huelva, desde una Huelga General de Consumo al boicot de las grandes empresas energéticas, de la marcha gordiliana por etapas en Andalucía Imparable a la reunión inmediata de una Asamblea Constituyente que redacte la bases ético-jurídicas de la nueva sociedad que emerge, y la toma del Parlamento, y la ocupación de latifundios, y que me dedique a mangar en el supermercado de la esquina ... En fin... Todos y todas llenan a diario mi correo electrónico, mi muro en facebook, mi perfil de google y mi cuenta de twitter con iniciativas solapadas unas a otras, en cantidad tan abundosa que si estuviera dispuesto a atenderlas en su completitud necesitaría al menos veinte clones y siete vidas para aproximarme al objetivo.

Un poco de orden y concierto, por favor. No creo que sea mucho pedir. Son cuestiones de método elementales: Si es necesaria una sociedad alternativa, cuál; si alguien convoca y solicita el apoyo de las masas para instaurarla, quién; si es perentorio hacerlo, cuándo.

Por lo demás, a disposición de la causa quedo. En cuanto me levante de la siesta, lleve a vacunar al perro (le toca veterinario y el pobre no tiene la culpa de nada... Me refiero al chucho), y acabe de ver los dos capítulos de Juego de Tronos que me quedan de la segunda temporada, me pongo a ello seriamente. Pero eso sí, por favor, y no quisiera parecer pesado: me digan si va en serio o si la idea es de las de espantar moscas con el rabo a falta de mejor entretenimiento cibernético.

Saludos y mucho ánimo, y a ver si de una vez cogemos la moto por el manillar. (No escribo "al toro por los cuernos" para no herir sensibilidades pro-derechos zoológicos).

Entradas populares de este blog

La hora de Bizancio

Capítulo primero del ensayo Ciberadaptados, de Antonio Manilla, publicado por la editorial La Huerta Grande (2016).





La hora de Bizancio



Tengo para mí que la deseuropeización de Europa la comenzamos nosotros mismos, los europeos, mucho antes de la creación de la Comunidad Económica. Hablar de la caída en desuso de los valores que nos construyeron, probablemente sería atinado si es que creemos que las civilizaciones se erigen alrededor de un ideario. Yo pienso que los valores vienen siempre después de algún otro impulso, como justificación o así, al menos hasta la creación de las filosofías idealistas, que, además de invertir el curso habitual del río de la vida, me parecen por lo general un exceso de optimismo o fe en lo teórico que casi nada más han producido dictaduras y sistemas inhumanos. El motor constructor de Europa, como ocurre con las parejas, pienso que fueron dos: un ansia insaciable de conquista y un anhelo no menor de definirse a través de la diferencia.

En el mundo globaliza…

Una hamburguesa en un McDonald's

A las pocas semanas de conocerla, paseábamos por no recuerdo que ciudad. Se fijó en un McDonald's que brillaba nocturno y pomposo, con sus luces redichas de cafetería americana para niños felices; y como una niña feliz, y hambrienta, me dijo: "¡Qué suerte... Vamos a comer una hamburguesa!"

Diez personalidades tóxicas en Facebook (y cómo librarse de ellas)

Facebook no es un manicomio autogestionado como twitter, pero en materia de gente perturbada, asfixiante, obsesiva y dañina presenta una variedad más que notable. Y una abundancia preocupante. Los usuarios de esa red social tenemos la ventaja de compartir nuestros contenidos con gente que, más o menos, es amiga; es decir: podemos controlar quién ve nuestras publicaciones y a quiénes vemos. Sin embargo, ¿quién no se ha topado, con demasiada frecuencia, con "muros" y biografías atiborradas de sandeces, impertinencias, majaderías, insultos y toda la basura que una mente desocupada y confusa puede generar en una mañana o una tarde de posteos?