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La fealdad por decreto

No importa el sitio donde se ha cometido la fechoría. Con saber que se trata de una capital española cuya historia fue enriquecida durante más de mil años por un espectacular legado artístico y patrimonial, e informarnos de que en la perpetración de esta iniciativa ornamentaria (por llamarla de alguna manera), han intervenido, como es de rigor, el ayuntamiento de la legendaria villa y un "autor contemporáneo", ya podemos suponer que se trata de un atentado más contra la decencia estética, la congruencia monumental del centro histórico de la desdichada población y, desde luego, contra las arcas públicas que han pagado estos adefesios.

Porque estas "esculturas urbanas" han costado una lana, evidentemente.

Porque las han colocado en pleno centro histórico, junto a edificios y monumentos que son la joya del románico y el gótico español.

Preguntarse el porqué del crimen es inútil. Considerando las luces de quienes nos gobiernan (en los ayuntamientos y en cualquier instancia de la administración), su sentido del decoro, su (des)vergüenza y su esmero en preservar el valor histórico y artístico del entorno, la pregunta es: ¿Por qué no?

Del "artista" no digo nada. Si ha sido capaz de sacar ocho cuartos a un ayuntamiento por su impresionante obra, es sin duda, un pedazo de artista.

Vean, vean...



El Soplador



Como su propio nombre indica



La Cosa


Lo que hay frente a La Cosa es una muralla romana



Detalle de La Cosa


Original: un tocho de madera con un cuerno



Otro detalle de La Cosa


Escultura en estado de gracia


La mosca amarilla


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