Lecturas de verano



Para la hora fresca de noche



*
Para toda hora


*
Para la hora de la siesta



*
Para aprender, que siempre es hora




Yo creo que con estos cuatro títulos acabo el mes de julio. Y en agosto, frío al rostro.

Entradas populares de este blog

Godos, de Pedro Santamaría

La hora de Bizancio

Diez años, cuatro libros