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El silencio de Afrodita

Yo creo que lo mejor que se puede decir de un corto es que debería ser un largometraje. Materia hay, argumento y actores, y guión y capacidad más que demostrada por parte del director de El silencio de Afrodita, Sergio Masán.

Lo que no hay es una situación cultural normalizada (en España no, en otros países es posible), donde, por ejemplo, no sea necesario que un director como Sergio demuestre su talento y profesionalidad durante veinte años para empezar a abrirse algún que otro hueco entre la maleza y los obstáculos de la distribución, las productoras, la financiación de sus obras...

Pero bueno, se acabaron las quejas por hoy. Aún me dura la satisfacción de haber contemplado "la última" de Sergio Masán en pantallazo, gracias al invento del HDMI que convierte un archivo enviado por un amigo del alma a través de internet en un peliculón con el que pasar la tarde. Aunque la tarde, en este caso, haya durado menos de media hora. Otras tardes más largas y mucho menos productivas nos bebíamos en otro tiempo, y ni me acuerdo de ellas.

Gracias a Sergio por la deliciosa actriz, el malo de la historia tan convincente y tan... malo. Por el guión y el suspense y el aura turbadora de la película, de principio a fin. Por seguir con las mismas ganas y el mismo entusiasmo del primer día y la primera vez, cuando los dos (y bastantes más de dos), sabemos que este filmado no es el primero ni el último que demuestra su raza de director de cine.

A ver si algunos aprenden y otros toman ejemplo. Y se enteran los que se tienen que enterar.

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