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Adiós a twitter

Independizarse de twitter es más sencillo que salir de la droga, de la iglesia católica o de Movistar. Es la única ventaja que he encontrado en esa red social después de dos años como usuario (poco activo, tengo que reconocerlo). Teóricamente sirve para ponerse en contacto con personas afines y compartir informaciones y opiniones con muchos otros internautas. En la práctica, como tantos sitios de la red, sirve para que la gente, cobijada en el anonimato en su inmensa mayoría, saquen al troll que llevan dentro y pierdan el tiempo y la decencia en rebuznos de 14o caracteres, abismados en una parodia cruel de su supuesta condición humana. Twitter no sirve para discutir siquiera, sólo para odiar. La policía del pensamiento, ya de por sí repulsiva, se convierte en chusma paramilitar. En cada rincón de esas mazmorras hay un vómito de rabia, una arenga homicida, una amenaza estúpida. Twitter es el lugar perfecto para escribir "Cifuentes, jódete", o "Salgado, jódete", y que decenas de energúmenos te zaleen y rían la gracia. No he conocido mayor casa de putas, con la diferencia de que las sufridas putas algo de provecho hacen, muy en el fondo, por la salud mental de una sociedad muy enfermita.

Que le den a Twitter por donde sí le da la sombra.

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La hora de Bizancio

Capítulo primero del ensayo Ciberadaptados, de Antonio Manilla, publicado por la editorial La Huerta Grande (2016).





La hora de Bizancio



Tengo para mí que la deseuropeización de Europa la comenzamos nosotros mismos, los europeos, mucho antes de la creación de la Comunidad Económica. Hablar de la caída en desuso de los valores que nos construyeron, probablemente sería atinado si es que creemos que las civilizaciones se erigen alrededor de un ideario. Yo pienso que los valores vienen siempre después de algún otro impulso, como justificación o así, al menos hasta la creación de las filosofías idealistas, que, además de invertir el curso habitual del río de la vida, me parecen por lo general un exceso de optimismo o fe en lo teórico que casi nada más han producido dictaduras y sistemas inhumanos. El motor constructor de Europa, como ocurre con las parejas, pienso que fueron dos: un ansia insaciable de conquista y un anhelo no menor de definirse a través de la diferencia.

En el mundo globaliza…

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A las pocas semanas de conocerla, paseábamos por no recuerdo que ciudad. Se fijó en un McDonald's que brillaba nocturno y pomposo, con sus luces redichas de cafetería americana para niños felices; y como una niña feliz, y hambrienta, me dijo: "¡Qué suerte... Vamos a comer una hamburguesa!"

Diez personalidades tóxicas en Facebook (y cómo librarse de ellas)

Facebook no es un manicomio autogestionado como twitter, pero en materia de gente perturbada, asfixiante, obsesiva y dañina presenta una variedad más que notable. Y una abundancia preocupante. Los usuarios de esa red social tenemos la ventaja de compartir nuestros contenidos con gente que, más o menos, es amiga; es decir: podemos controlar quién ve nuestras publicaciones y a quiénes vemos. Sin embargo, ¿quién no se ha topado, con demasiada frecuencia, con "muros" y biografías atiborradas de sandeces, impertinencias, majaderías, insultos y toda la basura que una mente desocupada y confusa puede generar en una mañana o una tarde de posteos?