Tel Aviv

Guardia Civil. Augusto Ferrer Dalmau
Me cuentan (y quien me lo cuenta sabe lo que cuenta), que al aterrizar un avión en el aeropuerto de Tel Aviv, nada más abrirse la puerta para el desembarque y antes de cumplirse cualquier otro protocolo, se presenta un policía y pregunta al jefe de cabina de pasajeros si ha habido algún incidente durante el vuelo, si los viajeros han observado buena conducta y si hay alguna queja concreta respecto a alguno de ellos. Uno imagina el mismo procedimiento, idéntica escena en España, donde la Guardia Civil tiene encomendada la vigilancia de aeropuertos, y le entra desazón; una expectativa como de película de José Luis Cuerda.
El mundo es raro o nosotros somos raros.

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