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Blas de Lezo, la historia y el folclore

No escribí Almirante en Tierra Firme para aprovechar la inercia de una previsible bola de nieve que iba a formarse, como se está formando, en torno a la figura de Blas de Lezo y la batalla de Cartagena de Indias en 1741. Empecé a documentarme sobre el personaje hace dos años y mi intención era, fue y sigue siendo hacer literatura sobre un personaje apasionante y una época compleja y llena de sucesos destacables en nuestra historia. Y como quería hacer literatura y no otra cosa, encomendé la narración sobre los hechos del Almirante y la guerra contra el inglés a un individuo pintoresco (eso me pareció cuando lo conocí), antiguo contrabandista, redimido de su oficio y delitos por el indulto a los matuteros militarizados durante al cerco de Cartagena de Indias por la escuadra de Vernon.

Mi relator, Miguel Santillana, es la antítesis de Blas de Lezo, un pícaro simpático, buscavidas, un poco saltabalates, bastante perezoso, mujeriego a más no poder y con un sentido del honor que llega justo a la lealtad hacia quien le paga. Las prendas personales y morales de mi protagonista le confieren una gran ventaja en el ámbito de lo novelístico: puede dar una visión lo suficientemente alejada del héroe, desde una perspectiva que lo humanice, lo baje de los pedestales, lo libere del peso broncíneo del mito y lo convierta en un real personaje histórico digno de estudio y observación objetiva, seria, fundada y documentada. Leyendas, tenemos muchas. Personajes históricos decisivos en períodos de nuestra historia que precisan ser revisitados y analizados con rigor, muy pocos. Yo pretendía, y sigo pretendiendo, que Blas de Lezo y las guerras contra Inglaterra en el siglo XVIII adquieran ese importancia y sean objeto de esa consideración. El folclore y el patrioterismo barato, en consecuencia, me interesan muy poco. Y mucho menos me interesa, claro está, el oportunismo (por fortuna aún no muy extendido), de quienes afinan su adhesión "a la causa" en previsión de futuras canonjías, prebendas y algún que otro chollo que pudiera caerles con el Almirante de argumento y estantigua en el parque temático de la historia exhibida en plan fábula tosca de fiestas de barrio.

Timbales, colgaduras, colorines y tracas, los justos. Conmigo que no cuenten para nada de eso.






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