Como ríe el mundo

Hay ocasiones en que una mujer ríe y con ella ríe el mundo, se aparece en un instante la piel de lo que existe y el fondo de las cosas que habitan en silencio donde ni los ojos ven ni el entendimiento llega, muestran un segundo de su alma transparente. Un alma que no es lóbrega, ni temible, aunque sepamos que en ella nacimos y en ella algún día moriremos, de vuelta donde nunca estuvimos aunque todos seamos titulares del mismo pasaporte para el mismo viaje.

Una mujer ríe y el mundo ríe con ella, todo se transforma por instantes brevísimos en una celebración de la vida y el presente, una exhibición de humilde eternidad y un destello de verdad; porque esa mujer, como suelen ellas, siempre muestra lo que siente. La emoción y sus formas, la risa y el llanto, son siempre propiedad y atributo del corazón. Y si esa risa es verdadera, el mundo y la vida, la muerte y el hoy clamoroso, este hallazgo, sí: desvelamiento... Todo ello es cierto.

Si ella es la mujer que comparte su vida con la mía y ríe muchas veces conmigo y otras calla, callamos, y a veces deja que sus ojos brillen mientras yo la miro atento cazador para sorber súbito el atisbo de una lágrima, si todo eso es cierto, te decía, entonces, cuando tú ríes, ríe el mundo.

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