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La gran depresión afgana

Ayer mencionaba esos estudios que por lo general se realizan en universidades de donde Cristo dio las tres voces, o por revistas publicadas en Miraquienviene, en los cuales se demuestran datos llamativos sobre asuntos que luego dan de sí como materia informativa, es decir: carnaza para el sensacionalismo. Eso fue ayer. Hoy vuelvo a la lectura de uno de esos informes, el resultado de una investigación llevada a cabo en una universidad australiana, nada menos. Según dichas investigaciones, la depresión clínica es la segunda causa de incapacidad en el planeta, lo que contradice las estadísticas y criterios de la OMS, que sitúa a dicha enfermedad en el tercer lugar, no el segundo adjudicado por los tenaces australianos.

Debates sin sustancia aparte (qué más dará bronce o plata en el podio de las aflicciones), lo curioso del famoso estudio es que señala a Afganistán como primero entre todos los países en cuanto a morbilidad de la depresión, y en especial al conjunto de las mujeres afganas. Esto, como diría Pipino el Breve, es genial. ¿De dónde han sacado los datos, estadísticas, memorandos de asistencia clínica, domiciliaria, ambulante, tratamientos, prescripción terapéutica, etcétera, et-cé-te-ra? ¡En Afganistán! El asunto sería cómico si no fuese por el subrayado siniestro de la realidad en ese triste país. Para mí que el estudio está echo a ojo de buen loquero: "A ver, ¿dónde es más infeliz la gente?" "En Afganistán, seguro. Nacer en esos andurriales es de por sí una desgracia; y ser mujer, ni te cuento". "Pues ya está, Mariano. Apunta: Afganistán, la gran putada".

Los mismos autores del estudio reconocen que, a falta de datos empíricos documentados, han tenido que hacer una "valoración razonada" de muchos de ellos. Dejando aparte el olvido de Haití (en esa medio isla la gente también debe de estar deprimida de cojones), seguramente no han errado mucho en la conjetura. Imaginen lo que tiene que fastidiar haber nacido mujer, que te coloquen un burka y una voz talibana susurre al otro lado de la celda de trapo: "Bienvenida a Afganistán, compatriota".

Brillante e imaginativo, el método australiano deja abierto un camino muy tentador para los charlatanes y manipuladores: el de los estudios científicos basados en suposiciones razonables. Mañana mismo les participo uno de ellos, según el cual los españoles somos el pueblo más feliz del mundo. El porqué... Lo dije antes: mañana lo explico. Razonablemente.

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