La verdad de la ficción

En el último año y medio he tenido la fortuna de publicar dos novelas: La hermandad de la nieve y Almirante en Tierra Firme. También he tenido la satisfacción de que ambas obras hayan merecido sendos galardones literarios, los Premios Hislibris a la mejor novela y mejor autor de 2012 por La hermandad de la nieve y el Premio Hispania de novela histórica por Almirante en Tierra Firme. Todo lo cual, como es fácil suponer, me ha deparado días y momentos, recuerdos y experiencias muy gratos. Uno, a estas alturas, no aspira a la celebridad, el oropel y algunas otras bambalinas del mundo literario; pero se acogen con gusto estos reconocimientos que ponen en valor lo único que de verdad importa, lo único verdadero de la ficción novelística: el compromiso del autor con el arte de narrar y con su humilde aunque tenaz dedicación en la vida, que es la literatura.

Verdadera es también la rara, feliz oportunidad que surge con cada novela de conocer a nuevos lectores y, sobre todo, reconocer a los amigos de siempre, aquellos que han tenido la paciencia y bondad de leerme desde hace años y que aún están dispuestos a prestar su voz y su saber (que suele ser mucho, y no precisamente por leerme a mí), para glosar mis obras en el transcurso de una presentación, conferencia o evento semejante. Uno de ellos (no uno más, uno muy especial, con amigos de siempre y tras algunas circunstancias que han imposibilitado el encuentro con más antelación), tendrá lugar el próximo 25 de noviembre, en Granada. A las 19'30, creo recordar, el el Aula 2 de la Facultad de Medicina, José Luis Gastón Morata y Andrés Cárdenas hablarán sobre mis novelas y mi manía de escribirlas.

Hace mucho que no voy a Granada, lo que importa muy poco. Sí es importante reencontrar a aquellos amigos que hoy, después de tanto tiempo, tantos años, tanto escrito y vivido, siguen encontrando interés en mis novelas y ganas de hablar de ellas. Ese lujo no llega todos los días. Esa suerte, en el fondo, es la única realidad de la ficción que me interesa.