Broza

Tener "la mente limpia, siempre en calma" era el afán idealizado del poeta Henri Howard, aquel "Petrarca inglés" orgulloso de su estirpe aristocrática, quien vivió como un Garcilaso entre la espada y los versos y murió como todos los que contrariaban a su rey, Enrique VIII de la casa Tudor.

La mente limpia, siempre en calma, es la consolación de la poesía que nos propone Antonio Manilla en su último poemario, "Broza" (Pretextos, 01/2013). 

"Tener la mente limpia
cuando llegue el momento, para que ella
cause el menor estrago". 

Hace falta valor. Hace falta valor para asomarse beligerante, abismarse a la incertidumbre universal de lo humano, nombrar con la palabra precisa cada incógnita, cada miedo, cada desolación; reconocer el fracaso eterno ante la eterna ignorancia que nos transciende y de cuyo sentido  apenas sabemos que no sabemos nada ... y desafiar a lo inevitable con una rotunda proclamación del sosiego y una parsimoniosa, serena celebración de "lo pequeño" capaz de hacerse grande como un alma infinita.

Recorre este libro una especie de satisfacción soterrada por el triunfo de la vida, con sus silencios ante aquellas preguntas para las que no hay respuesta, su debida resignación ante lo que pudo ser y no fue, los sueños que jamás se cumplieron y los anhelos que nunca fueron saciados; pero triunfo al cabo, porque la vida, con sombras y amaneceres, siempre es imparable. Otra cosa es el destino particular de los vivientes, sobre el que no se muestra optimista el poeta ni nadie con sentido común. Más, ¿qué importa esa certeza de lo perentorio si sabemos que cuando toda memoria se haya extinguido, todo nombre olvidado, toda palabra desvanecido, seguirán caminando los mismos seres de hoy, en la misma conjura   de preguntas sin solución y asertos inamovibles en la voluntad cotidiana de la aceptación? El tiempo, la muerte, el moho de los siglos nos sepulta, pero todo el tiempo voraz ("aleve") y toda la muerte con pasaporte de todos los imperios del infinito no son capaces de detener la rotunda convicción humana: el hoy es el ayer hecho nosotros por virtud de la memoria y la experiencia, y el mañana somos nosotros (re)descubiertos en el vínculo más tenaz que nos hace semejantes: seguir siendo.

Y de eso trata aproximadamente "Broza" un libro de poemas que merece la calificación de "emocionante": sin duda el mayor logro que puede alcanzar la poesía cuando es hora de dejar a un lado las urgencias zascandiles y ocuparse de lo importante. Antonio Manilla (y no lo digo porque sea mi cuñado, con NO DECIR quedaría tan cumplido), es uno de los pocos poetas contemporáneos en lengua española que pueden darse el lujo e imponerse la ambición superior de pronunciar los nombres del misterio y salir      de la aventura ungido por la virtud de la sabiduría. Casi indemne tras las lluvias torrenciales, como de otro mundo, que han empapado sus versos. 

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