Derecho al propio cuerpo

Mi coño es mío, dicen las feministas en particular y las mujeres en general, y dicen bien: el coño, el hueso sacro, la cadera, el tobillo y las orejas, y todo lo que se encuentra de la cabeza a los pies. El derecho al propio cuerpo, y a lo que se hace con el cuerpo y sus partes, es una posesión inalienable del ser humano (no sólo de las feministas en particular y las mujeres en general). De todos y todas y to@s y todxs. También de tod+-*//*+-s.

De la misma manera, la gestualidad debería ser parte sustancial, inviolable, de ese derecho que tenemos a usar nuestra anatomía según el libérrimo criterio del propietario. Con la única excepción, evidente, de no valernos de nuestra masa corpórea para agredir a los demás ni ultrajarlos, ofenderles, etc. O sea, no vale meter una hostia a un manú de buenas a primeras y sin apenas motivo, ni sacarse la minga y mearse en la pila del agua bendita de la catedral de Oviedo, menos aún el domingo en misa de doce.

Ofender, lo que se dice ofender, hay gestos que ofenden a unos pero no a otros, y viceversa. Lo cual sucede cuando el límite de lo admisible no queda establecido por criterios mensurables conforme al derecho objetivo, sino por creencias o principios subjetivos. Entonces los límites se trazan con el rasero de lo que cada cual está dispuesto a tolerar sin sentirse maltratado: "Lo que usted hace me ofende porque yo he decidido que "eso" me ofende, y por tanto usted no tiene derecho a hacerlo". Y así sucesivamente, hasta que un musulmán residente en París se siente ofendido porque una francesa (ya se sabe, las gabachas siempre tan frescales), pasea por su barrio en minifalda y manga corta; entonces la llama "puta", la chica lo denuncia y el juez da la razón al celoso creyente. Faltaría más.

Hay gestos y gestos. Formas y maneras. Pilas de agua bendita para los santurrones y mingas para cogérselas con papel de fumar. Y hay, sobre todo, mucha manga ancha, para mí sí para ti no: "es tolerable lo que yo esté dispuesto a tolerar y ni chispa de más". Eso es lo que hay.

A modo de ejemplos, vean ustedes:



Tolerable



Tolerable




Intolerable




Tolerable


Tolerable


Aconsejable





Irreparable



Inclasificable


Indígena


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