En las migas y en las tajás

Hay gente (y de entre esa gente los políticos son aristocracia) que siempre se equivoca aunque siempre tiene razón. El principio fundamental que rige su existencia es la bondad de intenciones, lo generoso y santurriano de sus principios, la buena fe, la intachable y desprendida magnanimidad de sus objetivos... Lo cual los exonera de responsabilidad ante la historia, claro está, Cuando meten la pata, es porque la ilusión y nobleza de su recto pensar los había obnubilado.

Por el mismo motivo, esa gente que siempre tiene razón, siempre se considera con derecho a participar en los jolgorios del poder (están ahí porque no hay más remedio, pero llenos de propósitos altruistas); o sea: "a las migas y a las tajás", como suele decirse en el habla popular andaluza. "Pájaros y huevos", sentencian en León. "El oro y el moro" en toda España, salvo excepciones culturales insoslayables.

Felipe Alcaraz es de esa gente, sin duda. Acaba de declarar, con motivo de la presentación de su última novela, que "el régimen del 78 más que quemado está carbonizado". Hombre, Felipe, haberlo dicho antes, cuando desde el PCE e Izquierda Unida (organizaciones de las cuales has sido presidente), se incendiaba a las masas con un discurso "antifascista" que coincidía de la A a la Z con los fundamentos del espíritu de "reconciliación nacional" y el articulado de nuestra Constitución. Vaya, por si no lo recuerdas: cuando los servicios de orden del PCE partían la cara, en las manifestaciones del Primero de Mayo, a los irresponsables que osaran sacar una bandera republicana.

¿Tenían razón entonces o la tienen ahora? Oh, qué bobada acabo de escribir: ellos tienen razón siempre, aunque no la tengan. Lo importante no es tener razón sino ser buena gente, empero ser buena gente implique actitudes como lo antes recordado sobre las puñeteras banderitas republicanas. Agua pasada, hombre. Pelillos a la mar. Eran otros tiempos.

Pues nada, si el régimen del 78 (uno de cuyos máximos impulsores fue el PCE), está achicharrado, algún remedio habrá. Que pongan otro al gusto de Felipe y de quienes siempre tienen razón como Felipe. A fin de cuentas, cada generación tiene derecho a su transición, y Felipe y allegados tienen derecho a liderarlas todas. Porque, por la propia naturaleza de las cosas, tienen razón.



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