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Esas tonterías que se dicen sin pensar...

En una entrevista publicada por el blog Federalistes D'Esquerra, el diplomático Juan Claudio de Ramón, destinado en Otawa desde 2011, proclama su convencimiento de que en España deberían existir cuatro idiomas oficiales, con el mismo rango legal en todo el territorio nacional: castellano, gallego, euskera y catalán. Por supuesto: con el compromiso y obligación de todas las administraciones e instancias educativas de utilizarlo y facilitar su uso a cuantos así lo requiriesen.

De tal forma, dice el diplomático, se acabaría con "la disputa de lenguas, que es el principal corrosivo de nuestra convivencia".

No sé si la larga estancia en tierras canadienses ha desvirtuado un poco la visión de la realidad española de don Juan, o si la avería venía de antes. También ignoro si para cursar estudios de diplomático hace falta saber historia, y si el funcionario con domicilio en Canadá tiene idea de cuándo y bajo qué circunstancias se forjó el castellano como lengua franca en toda la península ibérica, después de medievales siglos (aunque siglos a fin de cuentas), de "disputa de lenguas". Para que hubiese concordia y entendimiento entre gallegos y vascos, leoneses y  valencianos, mallorquines y aragoneses, se recurrió a lo menos problemático y más sencillo (lo que suele coincidir con lo de más sentido común): una lengua que muy pocos hablaban pero en la que todos podían ponerse de acuerdo. Esa lengua fue el castellano.

Lo que propone de Ramón, con el lógico entusiasmo y zaleo de los nacionalistas que tienen poco que hacer y mucho tiempo para dedicarlo a memeces, es una vuelta a la premodernidad, cuando discutían mallorquines y murcianos con navarros y cántabros y sólo se ponían de acuerdo en una cosa: la insignificancia del castellano. Para ese viaje... En fin, lo de las alforjas.

En uno de los foros suscitados tras la noticia (que apenas es noticia, pero sí buena anécdota), he leído un comentario inteligente sobre la necesaria iniciativa de que en cada órgano administrativo y jurisdiccional hubiese al menos un funcionario bilingüe por cada uno de los cuatro idiomas oficiales, para así atender a los ciudadanos en la lengua que eligiesen: castellano o vernácula, tanto en Sevilla como en Lérida, lo mismo en Zaragoza que en Ponferrada (donde el gallego sería lengua cooficial con el llionés, supongo, y el impuesto y denostado castellano. Tal cual transcribo esas líneas:

Alquife:

"Magnífica idea, sobre todo para disminuir en no menos de 300.000 personas el paro (8.000 municipios, 52 diputaciones, 17 CCAA, Administración Central, Servicio Exterior, Seguridad Social, 2500 órganos jurisdiccionales, 5000 empresas públicas, 10.000 docentes ad hoc. Amen de personal sustituto en vacaciones, cursos de perfeccionamiento personales en las tres CC.AA. Los valencianos, mallorquines, menorquines calladitos, claro. Todo sea por las "nacionalidades" Este hombre no sabe lo que es un insaciable nacionalista. ¡¡Pobre¡¡"

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