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¿Nivel de satisfacción?

Esta tarde he respondido a una encuesta telefónica, encargada por a saber qué organismo, sobre mi nivel de satisfacción con la gestión política municipal, provincial y autonómica en Canarias. Como sólo llevo un par de meses viviendo en las islas y no conozco nada del asunto, he hecho lo que consideraba más razonable: contestar a ojo de buen cubero.


No sé el nombre de la alcaldesa del municipio donde vivo, ni del presidente (o como se titule el cargo) del cabildo insular de Tenerife, ni quién preside la autonomía ni en qué partido milita. Los he calificado a todos con un cinco, presunción que merecen por defecto los políticos que no están empapelados por algún juez. Sobre la gestión de cada grupo y coalición (el nombre de alguna de ellas era nuevo por completo para mí), también me he decantado por el cinco... excepción hecha de una pintoresca coalición entre izquierdista y ecologista que se llama Sí se Puede. A esos les he puesto un seis porque una chica gordita y muy simpática me regaló el otro día un cuadernillo (en colores) con el ideario de esta formación y sus propuestas para mejorar lo que haya que mejorar. No lo he leído, pero estoy seguro de que dicha publicación está redactada con las mejores intenciones.

Se dirán que mi actitud es frívola: opinar sin conocer. Yo también lo he pensado, no crean. Pero finalmente se ha impuesto, de nuevo, el sentido común. No sé la cantidad de encuestas telefónicas que se habrán hecho hoy, pero estoy seguro de que han opinado muchísimos ignorantes llenos de prejuicios y estragados por ideas rancias como tocino para caldo gallego; ese bagaje suele conformar (por decir algo), el criterio de los necios. Un poco de equilibrio en la balanza de los disparates, ni es frivolidad ni injusticia. ¿Desde cuándo las opiniones de un mostrenco convencido de su infalibilidad son más valiosas que las de un desinformado dispuesto a mentir por amor a las encuestas?

Por cierto, cuando la telefonista me ha preguntado la edad, he sido sincero por completo. Y cuando me interrogó sobre mi "nivel de satisfacción" en la actualidad, como habitante de Tenerife, también dije la pura verdad: encantado de la vida. Yo creo que esos dos datos eran los más importantes de la encuesta, y no he sido frívolo, mendaz ni temerario al contestarlos. Dormiré tranquilo. (Si me deja el viento).

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