Pollas en vinagre

De unas elecciones donde no hay voto útil porque tenemos la sospecha de que todo voto es inútil, y con una abstención del 54%, ¿cómo pueden sacarse tantas conclusiones, tantas "enseñanzas"?

Los convencidos han votado lo que les pedía el cuerpo. La gente más sensata, aquellos que meditan el sentido de su voto en función de los intereses reales de su entorno real y no de apriorismos ideologizados (a menudo fanatizados), mayoritariamente se ha quedado en casa. Se habla mucho de la irresponsabilidad de no ir a votar, pero no se valora la responsabilidad de no "votar por votar".


Seísmo, cataclismo, ruptura... Gavinas de cochero, o como dicen en Granada: "pollas en vinagre". Los únicos movilizados para acudir a las urnas, como siempre, han sido los votandes-Carrefour de Andalucía y los secesionistas vasco-catalanes. Votaron como siempre y van a tener los resultados de siempre. Los demás, alegría y manta.

Europa y la tendencia de voto en Europa es otro cantar, una cuestión muy distinta. España sigue siendo "different". Seguimos haciendo de figura gitana bata de cola sobre el piano de Europa. Aquí saca cinco diputados un partido con nombre de laxante, liderado por un profesor que es a los programas televisivos de debate político lo que María Patiño a Tele5, y los medios "serios" montan en cuarenta y ocho horas la Biblia editorial y el Tractatus Universal sobre Qué Habremos Hecho Para Merecer Esto.

Decía un viejo teórico argentino (trostquista por más señas), que "los intelectuales y las clases medias son impresionables ante los fenómenos espontáneos surgidos en la superestructura ideológica". Por lo claro: se dejan embobar. A la vista de tal sentencia, en España, no cabe duda, tenemos los intelectuales más dispuestos a dejarse impresionar y las clases medias más impresionadas del mundo. Nos sigue fascinando el folclore.

Para cataclismos, el de Francia, o el de Dinamarca. O el de Reino Unido. O el de Grecia. No quiero imaginar a los "analistas" españoles dándole a las neuronas para explicarse porqué el FN es ahora la primera fuerza política en Francia, o los neonazis la tercera en aquel país que llamamos "cuna de la democracia". Esos sí que pueden. Qué cantidad de simplezas, qué aluvión de finas chorradas se escucharían y leerían... Ya te digo, mejor ni imaginarlo.

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