Khaleesi

Es un personaje ejemplar, de los que dan ejemplo. Los mejores ejemplos, que son los malos. Por eso es un un personaje ejemplar. Daenerys Targaryen, literalmente incombustible, rubia en tonos Marilyn Monroe, joven e inocente como un manto de nieve sobre mil cadáveres sepultados bajo la nieve, la Khaleesi, por decisión y habilidad de J.R.R. Martin, autor de Canción de hielo y fuego, es el paradigma un poco perverso del poder guiado a ciegas por la ética de los principios. Para la Khaleesi y afines, todo lo que no es grandiosamente bueno y gloriosamente redentor se cae de propio peso y se transforma en miseria; con frecuencia en cenizas.


Madre de dragones, de su milagro nacen tres hermosos seres alados que con el tiempo empiezan a echar llamaradas por doquier. "Cría cuervos y tendrás unos pajarracos muy grandes", dice el refrán, y dice bien. El sueño de los dragones de Daenerys produce, literalmente, monstruos.

Libertadora de esclavos, aún no se ha convencido de que lo peor que puede sucederle a un esclavo es que lo pongan en la calle y le digan: "Eres libre, ahí te las apañes". Los libertos se le mueren de hambre por miles y al final tiene que comparecer ante ella un anciano venerable, antiguo preceptor en casa noble (esclavo, naturalmente), para informarle de que la libertad sin mantenencia ni dignidad ni seguridad, no es libertad; es durar por durar.

Un hombre la amó, sólo uno: el genial pagafantas Jorah Mormont. Pero las astucias del infame Tywin Lannister estropean la dulce amistad. Enterada de que Jorah, en los inicios, era un espía al servicio de los Lannister, la Khaleesi destierra al traidor sin atender a razonamientos. "Yo la he amado, Khaleesi", intenta él disculpar su pasada conducta. El amor cambia a las personas, las redime, las hace evolucionar. Pero la Khaleesi, como decíamos, es inamovible en su ética de los principios. Para esa gente, evolucionar es la peor de las traiciones, la que uno se hace a sí mismo. Jorah Mormont, por tanto, al destierro; y gracias a los servicios prestados (porque ha prestado muchos, y muy buenos), no pierde la cabeza.

Daenerys Targaryen es buena gente, allá por donde pasa va derrocando tiranías, imponiendo la justicia, liberando esclavos. Allá por donde pasan sus ejércitos quedan montones de cadáveres. Allá por donde priscan sus dragones quedan personas calcinadas. Allá donde dice libertad, florece la miseria.

Qué joven. Qué hermosa. Qué plaga de tía.

Qué mala uva tiene G.R.R. Martin. Qué listo es.

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