Morir pagano


Morir pagano,
es volver a las lunas hiperbóreas
a la hermandad de los lobos
al viento helado de los bosques
al misterio de la sangre
a la eternidad circular de los tiempos
a la atávica belleza de la raza
a la sombra de los robles y a las picas de fresno
a la visión del campesino itálico, en Roma y en la Pampa
a los tibios fantasmas de los antepasados
a la traslúcida estética de los dioses
al águila, al muérdago y a las espirales de piedra
al fuego que todo lo renueva
a la hermandad que todo lo confirma
a la virtud que todo disciplina
al anticristo que anunció el filósofo-poeta
al agua oscura que viaja
como viajaban los navíos de nuestros abuelos.
Morir pagano no requiere paga
no pedimos cielos de algodón
por nuestros actos
tampoco tememos al fuego del infierno
porque nosotros mismos
somos el fuego
que hace arder el mundo
y si hay un dios que no habla con nosotros
peor para él
porque es un dios ajeno
y se está perdiendo el valor del paganismo.

Juan Pablo Vitali



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