Sumisión, de Michel Houellebecq

Si veo a un niño comer tres pasteles en ocho minutos puedo hacer cuentas y deducir que habrá reventado en los siguientes veintidós, o suponer que tarde o temprano dejará de engullir dulces. "Sumisión" es una novela estadística sin compasión: Al paso que va Europa, tanto en los ámbitos de la demografía como de la cultura (la maltrecha "civilización europea"), en una década más o menos seremos territorio islamizado. El islam redimirá a Europa de sí misma, devolverá un poco de dignidad y perspectiva (sea cual sea), al espiritualmente atrofiado, moralmente desahuciado y políticamente pasmado ciudadano de la UE; volverá a situar a la mujer como centro vital improfanable de la familia (igualmente supermineralizada), y etcétera, etcétera.

En cuanto a follar, volvemos a enterarnos de que Houellebecq no lo inventado, pero casi.

Como decía Chesterton: "Se deja de creer en Dios y se empieza a creer en cualquier tontería". Houellebecq ha tenido la portentosa habilidad e indudable virtud de construir una novela con los elementos anteriores. Mérito no le falta.

Hala, amén.

Entradas populares de este blog

Godos, de Pedro Santamaría

Diez años, cuatro libros

¿Puedo hacer algo por usted?