La inconveniencia de suicidarse en Granada

Conversando por teléfono, en mañana dominguera de luz amable en Guadix y Tenerife, con mi amigo Antonio Enrique. Aduce con más razón que Aristóteles:

-Si eres poeta granadino y estás pensando en suicidarte... Mejor no te suicides, porque con el homenaje póstumo que van a hacerte en tropel, en masa semoviente, los demás poetas granadinos, va a ser mucho peor el remedio que la enfermedad. ¡Aquí no puede uno ni suicidarse a gusto!

El tiempo de las muchedumbres sorbe su néctar de golosina barata hasta el tuétano de la muerte. Y así son los tiempos, esos mismos tiempos: los de la muchedumbre.

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