Tan lejos de Itaca como siempre: instrucciones de uso

Desde hace tiempo venía pensando en remodelar este blog y darle un sentido y propósito más concretos. Ahora que está de moda centrarlo todo, es ocasión, me parece, de centrar Lejos de Itaca exclusivamente en asuntos literarios. Ni actualidad, ni languideces personales (salvo lo que me llame mucho y me apetezca más), ni denostaciones varias, ni curiosidades de la vida hispánica ni, mucho menos, “cultura”. La cultura es todo, desde cómo se fríe un huevo hasta cómo se organiza una guerra civil. Demasiados tomates en el mismo cesto. No quiero escribir sobre todo. Sólo literatura. Libros. Sólo eso. ¿Por qué? Pues porque sí, porque me da la gana y además el cuerpo me lo pide.


Durante los últimos cuatro años (2012 – 2015) he escrito mucho, he publicado tres novelas y sestea una cuarta en las oficinas de mi agente, esperando que algún editor le diga “Qué bonito título tienes”; por criterio de generosos jurados he merecido algunos galardones literarios, he viajado de acá para allá promocionando mis libros (intentándolo al menos), he vivido en Galicia, Baleares, Cataluña y Canarias, y en todas partes he encontrado amigos, gentes del gremio que me han invitado a participar en actividades igualmente propias del gremio, y esto y lo otro y lo de más allá. Es momento de parar un poco y tomar aire. Como decía aquel: respirar a mi ritmo. Necesito volver a la lectura pausada, con la debida solicitud y aconsejable vagancia del experto en aprovechar el tiempo perdido; quiero leer únicamente lo que de verdad me apetezca, fuera de compromisos, “colaboraciones”, servidumbres de este oficio-dedicación que puede llegar a ser, en temporadas demasiado palpitantes, un exceso de débitos y un número muy rojo en las cuentas del sosiego. Calma, por favor.

Muchos amigos, visitantes asiduos o no de Lejos de Itaca, se han puesto en contacto conmigo, en los descritos y zanjados últimos tiempos, solicitando mi consejo y a ser posible ayuda para encontrar editor interesado en sus manuscritos, presentar novelas, escribir prólogos, contraportadas, informes de lectura… Desde luego, pienso seguir atendiendo a todos con el cariño que merecen y la amabilidad que me inspiran. Pero eso sí: tengan presente que a partir de hoy, quien se dirija a mí en busca de cooperación (cosa que siempre me alegra y me hace sentir útil a los demás), va a ser “redirigido” a profesionales del sector, quienes sin duda van a ofrecerles un auxilio mucho más eficaz que el mío. Siempre he defendido la profesionalidad en este mundo tan anárquico de la creación literaria, y nunca me he negado a echar una mano y las que hiciesen falta a cuantos recurren a mí. Pienso seguir haciéndolo, por supuesto, pero con el mejor consejo y servicio que puedo brindar: ponerlos en contacto con personas que conocen y trabajan sobre el terreno y que sin duda les serán de más beneficio que mi apoyo espontáneo.

En materia de prólogos, presentaciones, contraportadas, colaboraciones con revistas o publicaciones digitales, informes de lectura, participación en jornadas, mesas redondas o cuadradas, ponencias y demás conciertos, quien realmente quiera o necesite mi concurso en dichas tareas puede ponerse en contacto con mi agencia en esta dirección mail: jbruna@sandrabruna.com ; allí se les informará debidamente sobre las condiciones en que puede establecerse tal colaboración.

Para cualquier otro asunto (y en esos otros asuntos incluyo la lectura de libros publicados con solicitud de reseña), me tenéis a vuestra disposición, como siempre, en granadaliteraria@gmail.com . Os ruego que consultéis mi disponibilidad de tiempo antes de efectuar cualquier envío, aunque vuestras noticias serán en todo caso muy bien llegadas.

En fin, lo dicho. A vuestra disposición quedo, como es costumbre, pero con un poco de orden y mejor concierto.

Ahora, hablemos de libros…

Entradas populares de este blog

Godos, de Pedro Santamaría

La hora de Bizancio

Diez años, cuatro libros