Génesis

Bernard Beckett ha escrito una novela inteligente, muy ágil y con innegable pretensión de convertirse en lectura de calado, honda en conceptos y un poco (quizás demasiado) vertiginosa en planteamientos y puesta en escena. Al final, tres horas de sofá muy amenas, colmadas de reflexiones aproximadamente filosóficas sobre la conciencia humana, su sentido y su posibilidad en la historia. Y poco más. Hay un arranque que subyuga de inmediato, un desarrollo un poco previsible por sabido... Y un final que combina, sin duda lejos de la voluntad del autor, lo sorprendente con lo decepcionante. Da la impresión de que al novelista se le ha agotado el argumento al mismo tiempo que las ideas.

Lo peor, sin duda: que ese final precipitado recuerde, de manera fatal, a la saga de El Planeta de los Simios. Im-perdonable.

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