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Mostrando entradas de julio, 2017

Invertido

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Relato de Marta Querol Benèch, finalista (2º premio) en el certamen Historias con Orgullo de la revista literaria digital Zenda.
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Son las tres. Merak ha quedado con Zeta-Chi a las cinco, pero ya le tiembla hasta lo que no tiene. Lleva meses, puede que un año, retrasando el momento. Por miedo.
Ha cumplido los diecisiete años, pero desde niño sabe que le gustan las chicas. No entiende qué ha fallado en su concepción, se supone que eso está controlado y su mal, abolido, pero teme ser el error estadístico de su lote. Nunca se lo ha confesado a sus madres aunque barrunta que lo saben:

―Merak, mi vida ¿no quieres jugar con otra cosa? ―Con siete años se enfrascaba en guerras espaciales interminables―. Esa nave planetaria de Lucita está hecha un asco. Ven, que te peino, te pongo colonia y nos vamos a dar una vuelta, ¿quieres?

Las ha visto intercambiar miradas de inquietud, incluso no hace mucho escuchó a mamá Lina-Rem hablar con gran desasosiego del Centro de Reprogramación Testicular; fue c…

Houellebecq, de maldito a maldecido

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Decía Óscar Wilde que, para un escritor, la manera más segura de fracasar es obsesionarse por gustar a todo el mundo. Justo lo contrario de lo que lleva haciendo durante bastantes décadas el inclasificable Michel Houellebecq, sin duda el novelista contemporáneo más contestado (a menudo odiado), y el autor francés de mayor éxito en la actualidad. Sus libros se venden por centenares de miles, se traducen a decenas de idiomas y reciben distinciones y premios en muchos países. El último de estos sonados laureles le fue otorgado por su novela El mapa y el territorio, premio Goncourt 2010.

No es simpático, no es ingenioso, no es “buena persona”. Se reconoce a sí mismo bastante limitado para expresarse fuera del ámbito puramente novelístico. No es un hombre ameno ni mucho menos “ejemplar”. A menudo sus puntos de vista resultan fastidiosos, irritantes, provocadores aunque nuestro autor huya casi pudorosamente del calificativo de “enfant terrible”. Ha sido tachado de misógino, machista reincid…

Sit tibi terra levis

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«Algo muere en nosotros y renace de otro modo cuando la vida nos golpea con la muerte, algo cambia profundamente en y con nosotros; se transforma. El vacío que produce la inminencia de la pérdida reivindica otra presencia que lo colme. Es tránsito para quien se fue y para quien queda.

Felipe Sérvulo elabora su tránsito con la herramienta más sutil para lo íntimo, la poesía, y emprende de su mano el necesario trayecto que requiere el duelo. Y de este proceso sale trasmutado, renovado. Su relación con quien se ha ido será ya otra, más profunda, más madurada, más definitiva. También su poesía sale renovada; la rotunda experiencia sacude su poesía como agita su alma. Sit tibi terra levis refleja un cambio esencial —en la forma y en el fondo—, un antes y un después en su trayectoria poética.
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