Diez años, cuatro libros

La gente hace listas: "Los diez mejores", "Los cinco más vendidos", "Los siete que deberías leer", y et cétera.

Como soy gente, ayer, no sé por qué, me dio por pensar en las novelas de autores españoles que me han emocionado (emocionado) de verdad (de verdad), en estos últimos diez años. Una década. La misma década que se ha cumplido desde que terminó mi primera estancia en Barcelona y me instalé en Sevilla y hasta hoy (La Coruña, Mallorca, Barcelona de nuevo y Tenerife mediantes). Diez completos años, cada uno con sus trescientos sesenta y cinco días, alguno con trescientos sesenta y seis. Y sólo cuatro novelas memorables (memorables).

A lo peor es que ando mal de memoria. O leo poco. O que no me gustan las novelas que gustan a (casi) todo el mundo. Lo juro: memorables, cuatro (4).

Estas:

Inquietud en el paraíso, de Óscar Esquivias. Una prosa elegante como ninguna y una agilidad envidiable.

El año de Malandar, de Juan Villa. Exacta naturaleza transpirando en cada página, de una humanidad abrumadora.

La espada de Miramamolín, de Antonio Enrique. Como un baño en un estanque de literatura e inteligencia.

Septimio de Ilíberis, de Jorge Fernández Bustos. La demostración de que los clásicos pueden tener maravillosos seguidores porque lo maravilloso no termina nunca. Todo está escrito, nada está dicho.

Y suman cuatro.

Novelas.

Cuatro novelas de autores españoles.

En diez años.

Yo creo que es suficiente.

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