Un receso

Poco a poco, sin notar que las circunstancias me desbordaban, la narrativa me ha desbordado. De repente me veo con dos proyectos literarios ocupando casi todo mi tiempo. una novela ya concluida pero de la que falta todo el proceso de edición, largo, complejo, minucioso y exigente de una intensidad y concentración especiales; y una nueva partida para una novela que llevo años (muchos años) queriendo escribir y que parece que ahora, en mi desvanecencia parisina, ha dicho de llegar definitivamente y reclama cada día su página, sus dos páginas, como pajarillo trinador que si no come pía y te jode la siesta. Esta tarde no he podido dormir siesta pensando en el lío en el que yo solito me he metido. En este mundo de letras y ambiciones, o arriesgas o no juegas; o te la juegas o pierdes seguro. Y me la voy a jugar. Voy a apostar muy, muy fuerte, por la novela que están ya preparando mis amigos de Ediciones Insólitas y por la recién nacida historia que me tiene atado al teclado con toda la delicadeza y todo el amor del mundo, también con la apasionada tiranía que yo mismo he acarreado para el más próximo y desconocido de mí: el escritor que, dicen, llevo dentro.Todo lo cual me conduce, sin remedio, a reorganizar actividades. Necesito un tiempo muerto. Un receso. Este blog, mis colaboraciones en sitios que estimo mucho como El Manifiesto, Posmodernia, Relatos Sin Contrato... lamentablemente (para mí) van a pasar una temporada sin mí. Aunque no creo que me echen mucho de menos, siempre conviene excusar la ausencia por una mera cuestión de cortesía.
Hasta que amaine la prosa ficcionaria, un alto en internet.
Quien quiera seguir mis publicaciones en facebook, las encontrará más o menos actualizadas. Son apariciones que apenas quitan tiempo y distraen los momentos en blanco del día.
Por lo demás, como siempre, nos vemos en la novela, que es mi natural.
Hasta luego.

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